EL ARTE DE ESCRIBIR

de Leandro Martín Drudi

Hacía bastante que pensaba escribir este texto sobre lo que yo sentía y conceptualizaba como "insulto" o "mala palabra" y cómo lo tomaba en general en la literatura. Pero no fue hasta hoy, mientras charlaba con mi amigo, que la idea volvió a superficie.

Dedicado a mi amigo del alma Ran Bauer con quien paso hermosas tardes de charla.» Córdoba, miércoles 18 de julio de 2018.

Tomar un libro es querer sumergirse en lo más profundo de la cultura escrita. Es, sin lugar a dudas, nuestro escape a la rutina, al dolor, a la mediocridad. Pero muchos estarán de acuerdo que encontrar mierda en un texto de Dostoievsky sería extremadamente desagradable. Esa palabra no encaja con el concepto de su obra.

Una amiga de mi trabajo me dejó en claro lo que le molesta leer "malas palabras" en un libro. Y la entiendo porque durante mi adolescencia me dedicaba a surbrayar en mis novelas de Stephen King cada vez que aparecía "mierda" en el libro. Y en realidad no tenía nada de raro. Él mismo dice que no es igual expresarse con un "carajo" que decir "oh, rayos". El peso del significado dado es más descriptivo según el contexto y la intención.

Recuerdo una vez, siendo un niño apenas, que acompañé a mi madre a una obra de teatro de un grupo de humoristas de moda llamado Tara2. La obra, básicamente, eran sketchs de humor donde no paraban de decir malas palabras, con la naturalidad que cualquiera de nosotros dice "me voy a comprar un helado". Previo a terminar dan la estocada final con un travesti que le habla al público con estas palabras:

«Ya me imagino a las viejas de mierda horrorizadas y gritando "oh" y "ah" porque no dejamos de decir boludo, pelotudo, puto. "Ay, Mary, dicen muchas malas palabras". Mirá, vieja conchuda. Reflexionemos todos juntos: ¿Qué palabras son realmente malas? ¿Puto? ¿Boludo?
¿Acaso no son verdaderas malas palabras "hambre", "guerra", "niños desnutridos"?»
«Tara2».

Y eso me lleva a reflexionar. ¿Qué son las llamadas "malas palabras" en realidad?
Pues son eso mismo: palabras que se hacen malas por la intención que le ponemos detrás. Cuando se le dice idiota a alguien, le imprime también una intención por detrás. Lo mismo si uno le dice genio a alguien. Ahora, ¿qué sucede si le dices "genio" a un idiota? Creo que en este caso es mucho más insultante pese a no ser una mala palabra.

Mientras sigamos naturalizando lo mierda que es la guerra, no encontraremos la paz en la puta palabra.

 
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Malas palabras en la literatura por Leandro Martín Drudi se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0.
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Última actualización: 17/07/2019

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